Descubrimos el amargo artesanal creado por emprendedores que mantiene viva una tradición de décadas en Paysandú (Uruguay).
El panorama de los aperitivos amargos en Uruguay está experimentando una sutil pero significativa reconfiguración, impulsada desde el litoral, específicamente desde Paysandú. Lejos de las complejas fórmulas del fernet, una bebida artesanal, bautizada cariñosamente como Amarguita por sus creadores, se mantiene como un pilar de la tradición rural y urbana de la zona, caracterizándose por su sabor limpio y su accesibilidad.
La historia de la marca actual se remonta a más de veinte años, cuando el objetivo inicial era distribuir una marca ya conocida, el Amaretto (del grupo multinacional Bacardí en aquel entonces), a otros departamentos fuera de Paysandú, recuerda Carlos Lamarca, cofundador de Amarguita y de la cervecería Bimba Brüder. Pero el negocio no cuajó y el espíritu emprendedor (y algo de tozudez) de aquellos jóvenes sanduceros llevó a la creación de su propia fórmula para satisfacer una demanda local histórica.
Si bien la fórmula es reservada, pudimos saber que sus principales ingredientes son hierbas y especias (la más amarga es la raíz de genciana importada de Suiza), que se maceran en una solución hidroalcohólica a temperatura ambiente y luego se filtra pacientemente, dando como resultado un “amargor limpio”. Más no podemos contar (pero ya publicaremos una cata).
Popularidad de clase: el amargo de la fábrica y la gente del campo
El consumo de esta bebida está profundamente arraigado en el tejido social del litoral y la zona argentina colindante. Históricamente, ha sido la elección predilecta de quienes trabajan en la tierra y en la industria.
“Esta zona acá es muy característica porque toda la gente de la ruralidad, o sea, toda la gente que labura en el campo, la consume mucho, desde hace muchos años” nos dice Carlos.
Su popularidad se sustenta en dos pilares fundamentales: su menor complejidad en comparación con el fernet y, crucialmente, su menor costo. Esto la ha posicionado como una opción muy popular entre la clase obrera y la gente de la otrora febril capital del departamento.
Sola, con hielo o en cocteles
La versatilidad de la Amarguita, según el emprendedor, permite que se disfrute de múltiples maneras, adaptándose a distintos momentos y gustos:
•Sola: Servida con una pequeña piedra de hielo, al estilo de un trago de whisky.
•Cortada: Mezclada con refrescos populares (cola, lima-limón o tónica).
•En cóctel: Una mezcla popular es usarla en lugar del Campari en un Campari Tonic, o añadiendo un chorrito de Campari, un chorrito de Amarguita y luego tónica.
La Amarguita se presenta en botella de 750 ml y en botella de 1,5 litros, y además de Paysandú, ya podés conseguirla en Montevideo.
Atendiendo a la evolución del mercado global y las tendencias de consumo de bebidas, están explorando nuevas posibilidades, entre ellas, tener una versión sin alcohol o de bajo contenido alcohólico.