Juguetes busca local para desembarcar en Uruguay

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Imaginate lo que sentirían tres niños si pudieran tener su propia juguetería. Esa felicidad es lo que transmiten los socios de Juguetes Perdidos, una de las cervecerías más prestigiosas de Argentina.

Uno de ellos, Ricardo “Semilla” Aftyka, militante del homebrewing y cofundador de Juguetes Perdidos, estuvo en Montevideo para presentar su libro “Pasión por la Cerveza”.

En poco más de media hora de charla, el Semilla nos contó sobre el libro, sobre Juguetes Perdidos y la filosofía que está detrás de este emprendimiento, y su probable desembarco con una pequeña fábrica en Uruguay, cosa que sucederá no más allá de mediados de 2019.

Juguetes Perdidos

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La cervecería Juguetes Perdidos es un ícono en Argentina. El Semilla la abrió hace tres años con sus dos socios: Sergio “Pisa” Picciani y Rodrigo “Ian” Lorán. Además de la fábrica, tienen el bar Bélgica (en Caballito) al que sumaron como socio a Claudio “el Boti” Centrone, que según Ricardo “es casi un socio de Juguetes porque es quien nos hace las levaduras”.

Ricardo hace cerveza en su casa desde 1999. “Hice cerveza como homebrewer durante 15 años antes de vender un litro” recuerda. Sin embargo, Juguetes Perdidos, cuyo nombre hace alusión al tema de Los Redondos, nace hace tres años, “más como un juego” que como una cervecería formal.

Por ahora no viven de la cerveza, aunque podrían, porque su plan de negocio implica la reinversión permanente durante los primeros cinco años del emprendimiento. La calidad de sus cervezas, avaladas por medallas internacionales, les ha permitido ubicarse como aspiracional para los cerveceros novatos…y no tanto.

El año pasado pasaron más de 2.000 personas por las visitas guiadas a su planta donde le cuentan a los visitantes “desde el grano hasta la copa, cómo se hace la birra”.

Desembarco en Uruguay

Así como si nada, el Semilla nos tiró una primicia: Juguetes Perdidos está buscando local para desembarcar en Montevideo. “Vamos a poner fábrica en Uruguay, con socios locales” nos adelantó.

“En este momento, Uruguay está despegando y queremos venir a aportar nuestro granito de arena, desde los pocos litros que podamos hacer” dijo. Juguetes Perdidos, en Argentina que es casi 15 veces más grande que Uruguay, produce unos 10 mil litros mensuales. En Uruguay estiman producir no más de 3.000 litros por mes.

El premiado maestro cervecero considera que Uruguay “tiene por delante los mejores tres años de la historia de la cerveza artesanal”. Y la clave es seguir desarrollando productos con identidad local.

El objetivo de producir acá es hacer cerveza precisamente con identidad local. “Si usamos barricas que sean de Tannat y no de Malbec” dice. Es un modelo que siguen cervecerías como BrewDog, y a ellos les resulta muy interesante.

Llegar a Uruguay sería uno de los pasos del modelo de expansión de Juguetes. También les interesan los mercados de Brasil y Chile, y no descartan llegar Shanghai, donde ya hay un inversor interesado.

La máxima que distingue a esta singular cervecería es: “mantener el espíritu homebrewer”. Y a propósito de esa frase, Ricardo nos contó que Charlie Papazian (fundación de la Asociación de Cerveceros y autor del libro The Complete Joy of Home Brewing) estuvo en Buenos Aires poco antes de que abrieran la cervecería y aprovechó para preguntarle: “Vos que viste pasar por Estados Unidos, desde el ‘79 hasta ahora, más de 10.000 cervecerías, si tuvieras que darle un consejo a tres homebrewers que están abriendo la suya ¿qué les dirías? Y él me respondió: ‘no pierdan nunca el espíritu homebrewer. Me cansé de ver abrir y cerrar cervecerías, incluso las que vendían millones de litros. Al final, las que permanecen y crecen son las que mantienen el espíritu, la curiosidad, la búsqueda, la intensidad, el compartir, mantener esos valores’. Esa frase Charlie me la dejó escrita en mi pala cervecera y hoy la tenemos como un mantra al que recurrimos cada vez que necesitamos inspiración” recordó.

En lo que va del año, en Juguetes Perdidos cocinaron 62 cervezas distintas, y ganaron 32 medallas internacionales con 19 cervezas distintas. “No es que encontramos una cerveza que la pegó. Hay una cuestión filosófica y tiene que ver con por qué existe Juguetes: somos tres tipos que nos queremos mucho y a quienes nos encanta pasar tiempo juntos haciendo birra” sintetiza.

En el plan de negocios de Juguetes Perdidos, antes de repartir utilidades, la cervecería tiene que pagar un viaje para los tres socios durante 15 días en el exterior para que “pasemos juntos disfrutando birra en algún lugar del mundo”. Ya fueron a Bélgica, a San Francisco, y al Mondial de la Biere en Rio de Janeiro.

El libro

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“Estoy identificado dentro del mundo de la cerveza como una persona que durante 20 años ha colaborado al desarrollo de la cultura homebrewer” dijo. Y su libro no podía excluir el tema.

Ricardo es consciente de que mucha gente no sabe cómo se hace la cerveza, por eso le pareció importante contarlo en el libro. En el primer capítulo también se cuentan cuáles son las regiones clásicas que le dan nombre a los estilos que se ofrecen en las pizarras de los bares.

El capítulo dos es una guía paso a paso de cómo hacer cerveza en casa. “Juguetes nació como una cerveza casera. La hacíamos en el patio de casa con una heladerita de camping, y la olla de aluminio de 20 litros”. Para Ricardo este capítulo era clave en el libro y fue objeto de negociación con la editorial.

El tercer capítulo habla de “la habilidad más importante que puede tener un cervecero, independientemente de su escala, y es saber evaluar su cerveza”. En este capítulo el Semilla habla de evaluación sensorial, de cata, de los concursos, de las medallas.

El capítulo cuatro habla precisamente de los estilos. “El interés de la editorial era explicarle a la gente qué se va a encontrar en la copa si pide una Barley Wine, una Doble IPA, una Belgian Blonde, o una Smoke” dice. Por eso en ese capítulo se agruparon los estilos en 25 subestilos y surgió otra vuelta de tuerca a las demandas de la editorial. “Me parecía mucho más interesante, siendo el primer libro de distribución masiva de una editorial importante, mostrarle a la gente que detrás de la cerveza artesanal hay un colectivo muy fuerte. Ninguno de los que estamos podríamos abastecer el mercado solos, todos nos necesitamos y todos necesitamos que haya buena cerveza”.

La publicación se complementa con notas sobre maridaje y armonización.

Pasión por la Cerveza tiene 240 páginas y cuesta $ 900 en todas las librerías locales. Si sos socio del Club de Cerveceros Caseros del Uruguay podés adquirirlo a $ 600.

Se distribuyeron 5.000 ejemplares, de los cuales se vendieron 2.000 en los primeros 15 días, en tres países. El novel autor ya está preparando correcciones para una segunda edición.

Cruz Diablo

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Hace dos meses, Rocambole (Ricardo Cohen), el artista plástico que hizo todas las tapas de los discos de Los Redondos y algunos discos de Frank Zappa, diseñó una etiqueta para Juguetes Perdidos. “Nunca hizo ningún diseño para un producto comercial. Es la primera vez, en sus 74 años, que hace un diseño original para un producto y fue para la cerveza Cruz Diablo de Juguetes”.

El artista les certificó 30 originales, de los cuales uno será subastado esta semana para recaudar fondos y donar mamógrafo a una entidad de la zona. “Aprovechar la sinergia que se genera alrededor de la birra para dar una mano está buenísimo” comentó.

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