Dale una mano a los cerveceros artesanales

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La cervecería artesanal uruguaya está sufriendo y cerveceros alertan un “futuro oscuro”. La pandemia puso en jaque a este pequeño sector que venía creciendo. El corte en cadena de pagos y el seguro de paro están al orden del día.

El sector de la cervecería artesanal está sufriendo. Imagino que el industrial también, pero el primero tiene espalda pequeña para afrontar una crisis como la que instaló la pandemia del Coronavirus (Covid19).

De un día para el otro la gente se fue quedando en su casa, los bares comenzaron a cerrar y las cervecerías sintieron que el flujo de venta se había cortado. A pesar de que muchos implementaron envíos a domicilio, la situación está complicada. Y parece que no va a ser corto el parate.

El sector artesanal está compuesto por más de 200 cervecerías de distinto porte en todo el país y muchas familias ya se están viendo afectadas.

Para conocer de primera mano la situación actual y las perspectivas del negocio de la cervecería artesanal en Uruguay, conversamos con Lucio Faina, fundador de Índica Beer y vicepresidente de la Asociación de Microcervecerías Artesanales del Uruguay (Amau); Iván Cándido, cofundador de Oso Pardo, que además de su fábrica tiene dos bares propios; y con Wilfredo Camacho, director de Mastra, la primera marca de cerveza artesanal del mercado uruguayo que tiene además varias «choperías» con su marca.

El panorama en los tres casos es poco alentador: corte en la cadena de pagos, muchas personas al seguro de paro, cerveza en los tanques, renegociación de deudas y probabilidad de que muchas empresas pequeñas no logren recuperarse.

Viviendo el día a día

Para Willy Camacho, la situación en el corto plazo será muy dura. «Veo que va a dejar varios de nuestros clientes por el camino por lo que no vamos a cobrar las cuentas que tenemos en la calle», dice. Estar un mes parados totalmente y sin recuperar la plata que tienen en la calle «es mortal para cualquier pyme».

Para paliar la situación, Mastra resolvió bajar los gastos a la mínima expresión y envió al 80% del personal a seguro paro. «Los que se quedan sacan el producto que estaba en proceso para no perderlo», asegura. Esta crisis dejará un tendal de deudas y un cambio en la forma de consumir, incluso cambios en el mix de productos.

Vivir el día a día y estar a la expectativa de lo que va sucediendo es su actitud frente a la situación. «No tengo nada para recomendar», admite.

El amante de la cerveza artesanal sabe dónde comprar y es probable que siga comprando, sin embargo, «el consumidor casual que es el que consume la gran mayoría de los litros en bares no los va a consumir en su casa», añade.

«Esta crisis dejará un tendal de deudas y un cambio en la forma de consumir, incluso cambios en el mix de productos»

Willy Camacho, director de Mastra

La industria (léase la multinacional ABInBev), según Willy, disfruta de una explosión en las ventas Mainstream (de tendencia o moda) lo cual les favorece. «Van a sentarse a esperar que vayamos muriendo de a una si esto se extiende mucho», avizora.

Un futuro oscuro como Russian Imperial Stout

Haciendo una analogía con un estilo de cerveza, Lucio comenta que la perspectiva es «oscura como Russian Imperial Stout». Índica Beer vende 80% de su producción en barril y los bares, que son sus principales clientes, están cerrados. «Nuestras ventas bajaron un 95%», asegura.

Mientras transcurre la crisis sanitaria están enlatando toda su producción, y ofreciendo el servicio de enlatado a colegas que tienen barriles que no rotan y necesitan vender ese stock.
De todas maneras, Lucio entiende que es altamente probable, lamentablemente, que algunas cervecerías dejen de existir. A los cerveceros les recomienda bajar los costos lo máximo posible y a los consumidores, que «elijan productos uruguayos y apoyen a la industria nacional más que nunca, cada peso que gasten en un producto uruguayo es un peso que más tarde les va a volver».

Respecto a la posibilidad que las multinacionales adquieran cervecerías en este momento piensa que es algo que pueden hacer en cualquier momento. «Las grandes multinacionales que compran, no compran por el precio sino por el concepto. Para ellos el capital no es problema, da igual ahora o el año que viene si realmente quieren adquirir una empresa», sostiene.

«elijan productos uruguayos y apoyen a la industria nacional más que nunca, cada peso que gasten en un producto uruguayo es un peso que más tarde les va a volver».

Lucio Faina, fundador de Índica Beer

Fuertes y juntos

Iván Cándido, es uno de los socios de Oso Pardo, una marca que no solo tiene fábrica, sino que maneja dos bares. Nos cuenta que los ingresos bajaron muchísimo porque la principal fuente de ingresos es la venta de barril en sus propios locales. Tuvieron que enviar gente al seguro de paro y tratarán de apoyarlos todo lo posible para que puedan complementar sus ingresos. Es un momento duro también emocionalmente por esas razones.

Si la cosa se alarga, Iván visualiza dos panoramas: el de las cervecerías más pequeñas a las que esta crisis les pegará menos o serán capaces de levantar cabeza más rápido; y el de las que tienen un porte más grande, más empleados, bares, a las que les costará más todo.

«Cuanto más larga sea la situación, cuantos menos litros de cerveza se vendan en estos meses la cosa se va a poner peor», dice, y agrega el componente de incertidumbre a la hora de planificar si producir o no y cuánto. Todas variables «nuevas» que las cervecerías están evaluando constantemente.

Desde el día en que cerraron los bares, Oso Pardo armó un operativo logístico para enviar a sus clientes la mayor cantidad posible de latas (tienen su propia enlatadora por lo que también ofrecen este servicio a otras marcas) tanto de día como de noche y ampliaron el área de distribución. También están poniendo creatividad a la cocina y armando algunas promos con delivery para mejorar el flujo de caja. «Por suerte tenemos una comunidad muy fuerte y nos han dado una mano tremenda», reconoce Iván.

Como medida para retribuir el apoyo de amigos y clientes, envasaron alcohol en gel y lo están regalando con sus promociones. Porque como dice el «Oso», «la cerveza artesanal tiene mucho de esto: dar una mano cada vez que se puede».

Cuando todo esto pase, porque seguro que va a pasar, algunas cervecerías no lograrán sobrevivir. Las más complicadas son las de mayor infraestructura y que se han tomado esta actividad como empresa. A esta altura, algunas de ellas están renegociando deudas, préstamos asumidos, alquileres de locales, y pagos a proveedores.

«la cerveza artesanal tiene mucho de esto: dar una mano cada vez que se puede».

Iván Cándido, cofundador de Oso Pardo

La recomendación de Iván a sus colegas cerveceros es: «reinventarnos y buscar nuevos canales de ventas». Y a los consumidores, «que sigan comprando a productores locales, dado que el productor local sobrevive gracias a su comunidad».

Esa filosofía, Oso Pardo la está trasladando a sus insumos, comprando a proveedores locales, que la están luchando igual que ellos.

Para Iván, «el consumidor tiene que tener claro lo que representa el pequeño productor, el que se rompe el lomo todos los días. Es un momento para estar fuertes y juntos».

La cosa es clara: si te gusta la cerveza artesanal hecha en Uruguay, seguí comprándola, así ayudás a quien la produce, a tu marca de confianza, y no cortas una cadena que, sin tanta inversión en marketing y más independencia, nos beneficia a todos.

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